Arte  | 

Joan Miró

Vanguardia del Siglo XX en 50 obras

El Museo Nacional de Bellas Artes propone una singular muestra del genial artista catalán para descubrir la madurez de su obra y comprobar lo saludable que son las búsquedas en el terreno de la expresividad.

Miró: la experiencia de mirar, tal el nombre de la muestra que el Museo Nacional de Bellas Artes presenta por estos días, está compuesta por 50 obras del catalán Joan Miró (1893-1983). Trabajos, todos ellos (desde pinturas hasta filmes), que hacen foco en las dos últimas décadas de su vida; cuando su expresividad se tradujo en sabia intensidad a fuerza de madurez.

Dos décadas clave

Se trata de trabajos que Miró realizó entre 1963 y 1981, y que pertenecen a la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid. La propuesta es desandar, disfrutar cada obra desde una mirada virgen y lúdica; pero también apreciarlas a través de una esmerada curaduría para dar con el contexto personal, social y cultural de un artista que ya se había lucido por hallarse inmerso en las vanguardias parisinas del arte moderno de los años 20, surrealismo mediante.

De esta manera, hasta el 25 de febrero, los salones de exposiciones temporarias del Museo se convierten en una invitación para descubrir personalmente, en un cercano mano a mano, los detalles y aspectos más sorprendentes de 18 pinturas, 6 dibujos, 26 esculturas y dos filmes. Miró parle (Miró habla), de 1974, del fotógrafo y realizador francés Clovis Prévost, el cual incluye una profunda entrevista al artista realizada en 1972, en Palma de Mallorca, por Pere Portabella y Carles Santos. Allí el pintor repasa toda su carrera. En el cortometraje Miró l’altre (Miró, otro), de 1969, dirigido por Portabella, una de las piezas más importantes de la filmografía dedicada al autor, se documenta la composición y posterior destrucción por parte del artista de un mural sobre la vidriera del Colegio Oficial de Arquitectos de Barcelona.

Simplificación estética y de sentido

Conocedor de la impronta de Miró, el público porteño podrá apreciar la plenitud del proceso de introspección que el catalán inició a mediados de la década del 50 para alcanzar, en los 60 y 70, la máxima expresión de esta faceta de su arte en una ecuación minimalista hacia lo simple; sustentada en una decantación de saberes plásticos que lo llevaron a simplificar los conceptos de color y forma. En palabras del propio artista, una búsqueda en pos de que “las figuras parezcan más humanas y más vivas que si estuvieran representadas con todos los detalles”.

Lejos del figurativismo de su juventud y ahondando en una abstracción conceptual que lo convierte en inmortal, en las obras de esta época parte de un motivo casual o fortuito, que puede ser una mancha, una gota, una huella, un objeto encontrado o un elemento natural, donde recrea, por medio de este impulso, un tema frecuente en su obra: la representación de la naturaleza y de la figura humana. “Miró supera la realidad como referente para convertirla en materia y signo, y construye un lenguaje simbólico esencial que emplea en la resolución de problemas plásticos”, señala el texto curatorial que acompaña la muestra.

Una oportunidad de dar con un período clave de su renovación pictórica, con trabajos directos sobre lienzo en grandes formatos, en los que adquieren relevancia el gesto y la utilización concienzuda de las cualidades de los materiales.

Miró y la arquitectura

Algunas obras de Miró contemporáneas con las de la muestra, pero pensadas para lucirse en espacios arquitectónicos (por obvias razones, no incluidas en la exhibición):

  • Mural de cerámica de la terminal B del Aeropuerto de Barcelona, 1970.
  • Mural de cerámica de la Cinemateca de París, 1972, actualmente en el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz (ARTIUM).
  • Mujer botella, escultura en bronce para el Parque Cultural Viera y Clavijo de Santa Cruz de Tenerife, 1973.
  • Conjunto monumental para La Défense, París, 1978.
  • Mural cerámico del nuevo Palacio de Congresos de Madrid, 1980.
  • Miss Chicago, escultura pública de doce metros en Chicago, 1981.
  • Femme, escultura en bronce, expuesta en la Casa de la Ciudad de Barcelona, 1981.