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Matias Waizmann

Arte sensible y sinceridad brutal

Soy arquitecto y artista plástico. He asistido al IUNA y a varios talleres de notables creativos a lo largo de veinticinco años, entre ellos: Susana Raffo, Andrés Waissman, Tulio de Sagastizábal, Juan Doffo, y diez años junto a Enio Iommi, un maestro que me enseñó a salir de espacios de comodidad para seguir reflexionando. Esta ideología me ha convertido en un buscador empedernido, aguerrido y posiblemente en uno de los artistas más completos del país. Simplemente, hay que conocer mi obra (pinturas, dibujos, esculturas, fotografías; frases que se convirtieron en máximas abundan en mi sitio). Considero que es un deber y un placer, si te gusta el arte y la arquitectura de autor, aparecer en el actual “Espacio Matías Waizmann”, en Arce 730, diseñado por un poeta, un maestro del virtuosismo, un hombre que trabaja al milímetro, un colorista sagaz, un líder positivo en tiempos de grieta. El plástico, sí… hablo en tercera persona, lo sé, y no me juzgo al hacerlo. Ya no…

En este relato, voy a escribir sobre mis últimas tres series y haré una crítica realista sobre el (o uno de ellos) plano artístico nacional contemporáneo.

En la Serie gráfica ensamblada, genero obras a partir de la copia en una superficie plana de ensambles de objetos realizados anteriormente; a su vez le sumo grafismos basados en otras series que he realizado: corrientes humanas (basada en seres humanos con direcciones y sentidos diferentes) y favelas (esquematizadas en rectángulos de diferentes tamaños). El ensamble es un paradigma o estética conocida inventada hace decenas de años, pero la reproducción gráfica virtuosa, única e irrepetible de dicha construcción es lo, a mi criterio, novedoso y personal. El resultado es una obra compleja, a su vez caótica, abigarrada y rítmica, espacial.

La variedad de dichos objetos planteados desde diferentes ángulos le da riqueza a la composición (se observa una analogía con el cubismo donde aparece el tiempo); ¡es mi propia escultura u obra objetual plasmada en el dibujo! También reproduzco imágenes de libros que me interesan para luego comprometerme aún más (sumando otros grafismos) y finalizar dicha obra con un sello o impronta propia.

Comencé por un criterio expresivo y obsesivo en pequeño y mediano formato para luego poner el cuerpo, la mente y el sacrificio en acción con una escala mucho mayor. Lo llamo militancia basada en la constancia, el conocimiento, la plasticidad y no en la corporación. La ausencia actual de lazos con gente del arte me da una libertad y una honestidad casi absolutas (a nivel estético y desde el discurso oral) y únicas en este medio. Yo provoco a los pseudo-caballeros del arte y los convierto en crueles salvajes, imágenes que se vislumbran al caer la máscara.

El hacer este juego obsesivo en un sistema social donde la ansiedad por terminar y seguir con otros quehaceres cotidianos predomina o es una constante, lo juzgo de épico, de un heroísmo que busca cierta trascendencia. Esta no está presente en resultados a nivel nacional, vale decirlo, producto de la agrupación jurada o de selectores o “elegidores” o del “séquito de poderosos” que digitan casi arbitrariamente quién debe estar y quién nunca tendrá visibilidad. Ellos, anquilosados y perpetuados en sus cargos, seleccionan a amigotes y novios/as, amantes y afines (con ciertas excepciones para dar algo de credibilidad o legitimidad, desde ya).

Volviendo a la obra: busco un virtuosismo y una obra comprometida con mi estética personal. Una dificultad de realización cada vez mayor, una valentía, bravura y compromiso crecientes. Buscar continuamente.

En la Serie de obra intervenida, me baso en la compra de un trabajo elegido de determinado artista y en transformarlo para lograr una posición plástica y mental personal. El artista toma conocimiento al momento de desprenderse; por lo tanto hay ética en dicho modus operandi.

Muchas veces intervengo obras de gente seleccionada o ganadora de concursos nacionales de “envergadura” (hoy tristemente deslegitimado) como el Salón Nacional; porque yo me juego por el arte (a mi criterio, ojo). Pongo en duda la veracidad de dichos premios y por ende la calidad de muchas de esas obras seleccionadas, y esa es una posición intelectual. Y por eso, las sigo elaborando. Pongo en duda y en jaque al criterio de “los poseedores del saber”.

En otro momento, les pedí a varios dibujantes compartir obra conmigo, que también es compartir un momento de la vida de nosotros, en comunidad, horizontalidad, paridad humana, respeto por la estética del otro, círculo virtuoso. No me dejaron cumplir este deseo u objetivo.

En la Serie Favelas, construyo una estética personal a partir del impacto que me causaron estos asentamientos precarios de Río de Janeiro, Brasil.

Yo confieso que creo que ellos manipulan los concursos nacionales de envergadura, que ellos se seleccionan entre sí, que el Salón Nacional es un premio político (ellos dicen que es a la trayectoria, entonces yo me pregunto ¿por qué no he recibido ni una selección?), que no se festeja (se turnan para recibirlo). Confieso que escuché decir a algún plástico consagrado que presionó a algún jurado para que le den cierto galardón (y se consideran con razones y con ética para apretar)…

No doy nombres (por piedad, porque no es el espacio, y por amor al prójimo pese a su toxicidad contemporánea; no de todos desde ya) de la catarata de artistas plásticos que he convocado (sin éxito) para exponer en mi Galería (que fue considerado uno de los espacios privados más imponentes y personales espacialmente de Capital Federal) con el concepto que considero revolucionario de “comisión 0”. Donde solo me daban una obra consensuada para dicha muestra y yo no cobraba nada en caso de venderse alguna obra, con los gastos materiales y el esfuerzo que eso significa, en un país con tan escaso mercado e interés.

Al ser hasta el momento censurado y expulsado de todo concurso nacional de envergadura o centro cultural administrado por “la corpo”, gestiono directamente con empresarios dueños de espacios donde hay una concurrencia masiva, con notables resultados. Expongo en Megatlón sede Martinez 1 de Avenida Alvear y Libertador; Restaurant Lincoln de French 3131 y Billingurst; Restaurant Dixton de Soldado de la Independencia 1073 y Olleros; Chocolatería Succa de la esquina de Libertador y Martín Coronado (Acassusso); y soy el único artista plástico en el mundo exponiendo en el Bakery/Restaurant Le Pain Quotidien en las sucursales de Martínez, distrito Arcos, calle Posadas, calle Sucre y calle Armenia. Todo un logro, ¡¡¡claro que sí!!!

GGG pasó de ser la Galería Gráfica Gestual a ser Gestión Gestión Gestión del “Espacio Matías Waizmann”. Mi espacio.

Los hombres se manchan, el arte no se mancha. Yo te asesoro, vos hacés oro.

Amén. Amen.

Matías Waizmann