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Miranda Bosch Gallery

Arte, arte, arte...

Quien haya caminado por las calles de Recoleta reconocerá la impactante vidriera de la Galería Miranda Bosch, a pocos metros de la esquina de Montevideo y Quintana. Siempre cambiante; se vislumbran tras el vidrio, ápices de proyectos artísticos que los creadores contemporáneos de la galería despliegan en las salas internas. Las amplias paredes blancas parecen recordar, como capas o layers, todos los cambios que allí acontecen y se transforman –en forma y color– junto con el entorno ante cada nueva propuesta. Telas colgantes a gran escala, esculturas que habitan la sala completa, instalaciones lumínicas, estructuras metálicas, paquetitos de cenizas por todo el suelo, pinturas, cerámicas… No hay duda de que la galería está dispuesta a teñirse de las estéticas de los artistas en exhibición.

Hasta comienzos de octubre, la vidriera de Miranda Bosch nos adelanta una enorme estructura de madera que “tapa” la vista en fuga hacia el interior del antiguo petit hotel francés, donde funciona la galería, casi en su totalidad. Se trata de una instalación site-specific del artista colombiano Julián León Camargo, que abre el juego para lo que su exhibición completa Antes del mundo expande en todas las salas. Si bien hay un gran despliegue de estructuras instalativas y obras de pared, existe una palabra clave para desglosar todo lo que allí sucede. Y esa palabra es pintura, el eje reflexivo del artista que aborda no solo desde su obra material, sino también a través de su carrera intelectual.

En esta oportunidad, Camargo vuelve a las bases de la pintura moderna y se vuelca de lleno en un diario personal del gran pintor Paul Cézanne. “Para pintar bien un paisaje, debo descubrir ante todo las bases geológicas. Piense que la historia del mundo data del día en que dos átomos se encontraron, en que dos torbellinos, dos danzas químicas se combinaron”, escribió Cézanne en un fragmento. El Camargo contemporáneo toma como desencadenante conceptual una serie de sentencias sobre la pintura, extraídas de aquellos escritos, para reelaborar su propia reflexión al respecto. En las obras de pared exhibidas en la galería, se entrevén frases pintadas que tensan la lógica del texto articulado, la palabra y el sentido, con la lógica pictórica (el color, la superficie). Porque si bien tendemos a atribuir sentido a las letras y palabras sugeridas entre las capas de pintura (descubriendo así las máximas pictóricas del maestro Cézanne), definitivamente, no son escritos. Ni grafías, ni escritura, ni línea. Son pinturas. Frases y letras pintadas mediante operaciones puramente pictóricas, como el uso de plantillas y enmascarados, por ejemplo.

En Antes del mundo, la pintura se irá expandiendo hacia diferentes direcciones: el lenguaje, las palabras, el espacio, la madera, el laberinto, el papel, el marco, el cuadro. La exhibición va construyendo un recorrido por el espacio de la galería, lo que sugiere una experiencia pictórica envolvente. También la música, la lectura, la danza y, en definitiva, la expresión en el sentido más amplio son los “límites abiertos” del proyecto, ya que el programa de la exhibición involucra la participación de distintos invitados semanales que, desde sus disciplinas específicas, van traduciendo la experiencia a su propio campo. Estas intervenciones (que no son complementos de la exhibición sino expansiones, es decir, también son obra) proponen una agenda activa durante todo septiembre en la galería Miranda Bosch. ¡Recomendado del mes!