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Miranda Bosch Gallery

arteBA 2018

Para la edición número 27 de arteBA, la reconocida feria de arte internacional que se realiza anualmente en Buenos Aires y que año tras año supo ganarse la confianza de las galerías internacionales, MIRANDA BOSCH presenta una selección muy cuidada y editada que bien podría confundirse con sus pares del exterior.

las dimensiones generosas del estand, es menester destacar el vasto e interesante despliegue de artistas contemporáneos, entre los cuales los ya consagrados Sergio Bazán, Cristina Schiavi y Eduardo Rodríguez se presentan como piezas en una obra de teatro donde todos los diálogos –hasta los que parecen improvisados– están presentes en su justa armonía.  Será necesario sumergirse en la particularidad de cada obra y gesto para que en ese ejercicio de experimentación, en ese juego perceptivo, se recorran las distintas poéticas y alternativas de creación e intervención a partir de cuestionamientos y formulaciones específicas.

El estand, de casi cien metros cuadrados y ubicado en una de las esquinas más concurridas de la feria, sobresale por tener dos universos muy bien marcados: por un lado, obras que rozan una sutil figuración en donde se destacan el gusto y el respeto del artista por el oficio, la experimentación de materiales y una vuelta a las prácticas menos convencionales como la cerámica, la talla de cristal, la reinterpretación de la cerámica como pigmento o el dibujo esgrafiado. Prácticas donde la mano del artista es como la mirada fuera del cuadro: se puede sentir, pero no se puede ver.  En ese orden, abordan estas prácticas artistas como Ernesto Arellano con una factura impecable que solo un gran conocedor de los secretos del arte del fuego puede manejar a la perfección. Presenta una fuente de agua inspirada en los personajes de El Jardín de las delicias, obra del gran artista español El Bosco. Manuel Sigüenza manipula la arcilla a su antojo y desafía su materialidad y permanencia sobre la tela. Pablo Insurralde recrea una fábrica de cerámica en miniatura. Todos ellos conviven en perfecta armonía con los cristales negros de Amaya Bouquet y con los dibujos –también negros– de Matías Ercole, que se abren entre líneas hendidas de la tela como un complejo entramado y desdoblado en oscuros paisajes esgrafiados; los cuales caprichosamente se reflejan en los cristales pulidos y tallados de Bouquet recreando un constante infinito.

Del otro lado, casi en perspectiva axil, la otra mitad de la mirada se puede detener en el silencio casi monacal que suponen la geometría más radical y suprematista de Andrés Arzuaga, Marcolina Dipierro y  Eduardo Rodríguez.

La propuesta de Miranda Bosch integra también uno de los sectores más importantes y visitados de la feria, en el cual Marcolina Dipierro resultó ser una de las artistas seleccionadas para integrar el programa CABINET. Este consiste en el otorgamiento de un espacio preponderante dentro del estand. Allí, Dipierro presenta una instalación que parte de la abstracción como sustancia, y dentro de ella, sus direcciones modernistas, objetuales y espaciales se retroalimentan en diálogo continuo para la construcción y concreción de ideas. En este sentido, la búsqueda se alimenta de las investigaciones sobre funcionalismo y la fusión de lo artístico y lo decorativo en un arte total que tan radicalmente planteó la Bauhaus a nuestra contemporaneidad. Varias de las composiciones refieren o remiten a ciertos aspectos formales de la arquitectura y del diseño modernos en combinación y contraste con diversas morfologías y materialidades. Bajo la forma de instalaciones o conjuntos escultóricos, algunas de ellas pueden sugerir una utilidad accesoria, “de repuesto”. Su proyecto especial es una reflexión sobre la versatilidad y el orden aparente de determinadas estructuras formales, racionales y modernistas; el potencial de sus interpretaciones junto a su proyección ilusoria e imaginaria en el espacio.

Con relevantes producciones pictóricas que se han vuelto centrales para abordar las manifestaciones artísticas argentinas contemporáneas y acompañadas de una acentuada trascendencia en el campo, se suma a la propuesta Sergio Bazán, quien recientemente ha inaugurado su muestra Filosofía física en el espacio de la galería (Montevideo 1723).

Sin dudas una de las novedades de esta edición serán las pinturas de Nessy Cohen y Claudia Mazzucchelli realizadas por la pareja a cuatro manos. Son el producto y la evidencia de una búsqueda artística colectiva, simultánea y –lejos de la paradoja–, también autónoma.

Es probable que allí donde las poéticas se cruzan sea donde se encuentran, tensan y dialogan, y posibilitan, entonces, el escenario ideal para la reflexión y la expectación. ¡Están invitados a visitar el estand de Miranda Bosch Gallery y trazar sus propios recorridos!