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Xul Solar

El lenguaje infinito

Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, más conocido, claro, como Xul Solar (1887-1963) ha sido quizás uno de los artistas más prolíficos y enigmáticos de la escena plástica argentina de las primeras décadas del siglo XX.

Gran amigo de Borges, con quien disfrutaba de pasar horas enteras reflexionando en la biblioteca de su hogar sobre religiones comparadas, simbología oculta o lenguas perdidas, Xul, inventor-artista o artistainventor, nos sigue sorprendiendo aún por la vastedad de ese planeta único que habitaba en su mente. Como la biblioteca inagotable de anaqueles infinitos con la que soñaba Borges cuando pensaba en la forma del universo, la mirada de Xul se expandió hasta esos confines y más allá. Templos combinables, seres y altares extra-terrenos y espirituales; símbolos de todas las culturas unidos en su obra con un fin supremo: conectar al hombre, a los hombres.

Panactivista

Es el título de la nueva exposición que tiene lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes. Curada por Cecilia Rabossi, Xul Solar Panactivista reúne más de 180 acuarelas, témperas, pinturas, dibujos, objetos, manuscritos y documentos personales, y está organizada en seis núcleos temáticos. Estos despliegan todas las búsquedas formales del artista y su curiosidad por diversos saberes, religiones y culturas.

El vasto recorrido presenta a Xul en todas sus facetas: pintor, astrólogo, músico, visionario, transformador y “escribidor”, atravesado siempre por lo místico y lo trascendental. En este aspecto,  existe una pieza que se destaca del resto de la muestra por su rareza y enigma. Se trata de una pintura de gran tamaño que presenta una escala no usual para el artista (que trabajó siempre en un formato pequeño, con obras que no superaban comúnmente los 35 cm de ancho). De carácter espiritual y de la que no estamos seguros de su atribución, es sin dudas un alto en la exposición que sorprende.

Movido por la pulsión vital de expandir el saber, creó dos lenguas: La Panlengua, monosilábica y que no posee una gramática (ya que se establece sobre una base numérica y astrológica para la comunicación universal); y el Neocriollo, una mezcla del español y del portugués, enriquecido con palabras del inglés, del alemán, del francés, del latín y del griego.

No satisfecho solo con haber creado nuevas formas de comunicación universales y latinoamericanas, Xul transformó también instrumentos musicales, realizó cambios en las cartas de tarot y del I Ching, y creó su propio ajedrez, tan bello y complejo que el límite entre obra de arte y objeto lúdico se encuentra difuminado. Xul, ser amalgamado en filigranas del saber y del espíritu, se nos presenta en esta muestra como nunca antes, convirtiéndose en una visita obligada de la oferta artística del 2017 en Buenos Aires.

Con su obra, Xul intentó (por todos los medios) modificar los sistemas existentes de conocimiento como el lenguaje, la música, la escritura y el pensamiento esotérico con el fin último de alcanzar la unidad total.

El catálogo: una perla más de la muestra

El catálogo que acompaña la exposición incluye los textos Ciudadano del Universo. Xul Panactivista, de Cecilia Rabossi; El encuentro entre el Mago y el Pintor: Aleister Crowley y Alejandro Xul Solar, de
Patricia Artundo, Mis recuerdos sobre Xul Solar, pintor argentino de lo desconocido, transcripción de una conferencia de Jorge Luis Borges y una selec
ción de escritos del artista en los que reflexiona sobre sus invenciones y teorías, se convierten con todo esto en una nueva pieza de estudio para acercarnos a los lenguajes infinitos de Xul.

Xul y el tarot

Una de las piezas que más llaman la atención de la muestra son los mazos de tarot creados por Xul. Aunque incompletos, estos demuestran su interés por el universo simbólico de los Arcanos Mayores, sus correspondencias astrológicas y otras tradiciones.