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APA Arquitectura

Versatilidad ante todo

El estudio Apa Arquitectura hace gala de una sabia interpretación de distintos estilos y gustos personales. A partir de dos proyectos residenciales, la sofisticación y el verdadero concepto de la elegancia se hacen notar.

Más de dos décadas llevando adelante la alta responsabilidad que suponen diversos y ambiciosos proyectos de alta gama. Más de 1500 emprendimientos y más de 300 obras realizadas para un total de más de 250000 m2 construidos. Premios como el Americas Property Awards 2017-2018 en la categoría Arquitectura residencial. Son muchas las razones y los reconocimientos para entender el valor agregado que imprime el estudio encabezado por el Arq. Alejandro Apa en cada desarrollo. De ahí que abordar sus emprendimientos actuales es dar con la mayor calidad arquitectónica en tiempo presente; como una invitación para descubrir lo último en tendencias y estéticas adecuadas en forma polifacética a estilos y búsquedas personales. 

 

Nada mejor, entonces, que ir tras las huellas de dos flamantes proyectos residenciales de viviendas unifamiliares que estuvieron bajo la tutela (diseño y dirección de obra) de Apa Arquitectura. Estos emprendimientos cobraron vida, literalmente, en el corredor norte del Gran Buenos Aires. Se trata de una casa de estilo clásico, en Nordelta, Tigre; y otra de fisonomía moderna, en San Isidro.

Francia imperecedera

Nordelta. Allí la apuesta era recrear el neoclasicismo francés con la típica imponencia que este estilo imprime en las construcciones residenciales. Pero el desafío también suponía proveer a la casa de 1250 m2 del confort más contemporáneo; y a la vez, establecer parámetros de calidez y entorno amigable.

Las estrategias fueron diversas. La espacialidad, una de ellas. Se aprovecharon tanto las grandes dimensiones del terreno total, como su ubicación a orillas del lago de la urbanización. Se obtuvieron así visuales de singular encanto sin distinción de ambientes. La suntuosidad del estilo elegido quedó evidenciada en columnas, molduras interiores, arcadas e imponentes aberturas. Por caso, estas últimas, de gran dimensión, fueron una manera de dejar entrar la luz a través de enormes cristales. Esto fue otra fuente de ese clima familiar tan buscado. En tanto la elección de porcelantos símil madera en distintos sectores también representó una sabia elección en este sentido.

El agua como espejo líquido fue otro elemento de suma relevancia para conjugar estilo, confort y calidez. Se destacaron las fuentes de agua en movimiento junto a la entrada principal. Idéntica situación se logró mediante la piscina de fisonomía orgánica, prácticamente en diálogo con el gran lago central, para prolongar las formas de la casa y establecer un paisaje por demás atractivo desde el interior.

Nada mejor para ejemplificar el confort que el amplio quincho con parrilla, bar, comedor y estar. Este se expande hacia una galería semicubierta donde cobra forma un living con vistas al jardín y al lago.

Amplitud, luminosidad, elegancia estilística y morfológica, materialidad pensada y moderno confort son virtudes innegables de la casa. Esto se puede apreciar, perfectamente, tanto en los baños, donde no faltan las griferías de diseño; como en la cocina, presidida por una muy actual isla central que sirve de eje espacial y da lugar al equipamiento de alta gama desplegado a partir de paneles que otorgan limpieza visual. 

La dinámica del plano

Espacialidad, sociabilidad y elegancia volvieron a marcar la pauta en la casa de San Isidro, pero ahora a partir de un estilo decididamente moderno. Una más que interesante carga de singularidad estuvo puesta en la búsqueda de preservación de la naturaleza original circundante. Esto significó un enorme esmero en cuanto a diseño paisajístico. La edificación de 1650 m2 debía armonizarse dentro de un añejo y envolvente entorno de 9000 m2. Para ello se respetó con celo la flora natural del lugar y se añadieron a conciencia algunas pocas especies. Se convirtió al jardín en un verdadero ambiente para vivenciar como lo testimonia el aprovechamiento de paseos.

Contexto inmejorable, el mencionado arriba, para una moderna casa en cajas donde las transparencias se imponen. Ventanales y paredes de cristal desde el piso hasta el techo alternan solamente con cemento en tonalidades planas, o bien en sutil contraste con muros no faltos de textura. Se consagró así una sensación de suavidad y dinámica que se mimetiza con originalidad en el entorno.

Además, el proyecto contempló una piscina y un pabellón en relación directa con el jardín. Así, entre numerosos rasgos distintivos, la fachada exterior de la casa muestra una planta baja en ritmo espacial con el terreno, en cuyo extremo se orienta hacia la piscina y el pabellón, pero dando lugar a un juego de plano en ochava. Siguiendo la línea establecida por el terreno, encuentra su espacio el escritorio coronado por una biblioteca en altura con pasillos en cristal laminado. Y como proyección, el descubrimiento de vistas deslumbrantes hacia el jardín, la piscina y el pabellón.   

Dos casos. El mismo objetivo de dar aquellas subjetividades que solo se aprecian con los sentidos cuando una estética, un estilo, sea cual fuere, es interpretado con conciencia y con sabiduría. 

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