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César Pelli

Una entrevista exclusiva con el célebre arquitecto. Su particular mirada sobre el real state, y un acercamiento al pasado, al presente y al futuro de su estudio.

César Pelli es sin duda alguna el arquitecto argentino de mayor renombre en la actualidad. Comenzó su formación a muy corta edad —con solo 16 años a su ingreso—, en la Universidad Nacional de Tucumán, para luego continuar una carrera siempre ascendente en los Estados Unidos. Allí fue decano de Arquitectura en la Universidad de Yale y fundó en el año 1977 su propio estudio, desde el cual se proyectaron edificios tan significativos como las Torres Petronas en Kuala Lumpur, las más altas del mundo hasta el año 2003.

Proyectos de igual envergadura fueron impulsados también en grandes ciudades como Tokio, Bilbao, New York y Buenos Aires, entre muchas más. El Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Osaka, la ampliación del MoMA y el espectacular ARIA Resort and Casino en Las Vegas son algunos ejemplos de una visión siempre innovadora. Y por supuesto, no podemos dejar de mencionar en esta lista a la Torre YPF, un edificio que hoy es una parte fundamental de la identidad urbana del barrio de Puerto Madero, con su distintivo jardín de invierno que se extiende del piso 26 al 31 y que representa, con sus bellos jacarandás, el símbolo más claro de la energía limpia y el respeto por el consumo inteligente de los recursos disponibles. En definitiva, elegancia, creación y una preocupación constante por desarrollar emprendimientos que coexistan armónicamente con su entorno son los valores fundamentales que han definido y definen el estilo de Pelli Clarke Pelli Architects.

La mirada de César Pelli

¿Qué es lo que hace que cada proyecto de su firma supere los límites de la innovación?

La arquitectura es mi vida. De ella gozo y con ella puedo expresar mis visiones artísticas. Todo lo que diseño, lo hago con entusiasmo y amor. Creo que esto se refleja en mis edificios, se siente en ellos que son más que una solución a un problema. Esta es una manera de diseñar que he inculcado en todos mis socios y colaboradores en mi estudio. Esta es quizás la razón por la que se nos busca en muchas partes del mundo para diseñar edificios de todo tipo. Sin duda, como los arquitectos famosos con quienes competimos, nos mantenemos muy al día con todos los desarrollos tecnológicos y funcionales.

¿Cómo surge el proyecto de la sede corporativa del Banco Macro en Catalinas Norte?

El diseño de la sede corporativa del Banco Macro fue un desafío muy interesante. El terreno, en el área de Catalinas Norte, está sobre la calle Madero, detrás del edificio de Techint y al lado del edificio que fue Bank Boston. La impronta dada por el plan maestro de Catalinas Norte, con una orientación paralela a los otros dos edificios, hacía que la cara principal de la Torre Banco Macro estuviera demasiado cerca de la torre Bank Boston y escondida detrás del edificio Techint, vista desde la Avenida Leandro Alem y desde la ciudad. Esto nos llevó, a mí y a mis colaboradores Axel Zemborain y Susana La Porta Drago, a rotar la torre de modo que quedara aproximadamente perpendicular a Alem y a Madero con caras abiertas hacia ambas calles. La rotación abrió hermosas posibilidades artísticas, y la torre surgió como una escultura muy plástica, muy hermosa.

¿Qué elementos presentará en relación con el ahorro inteligente de energía?

Será un edificio muy sustentable. Entre muchas otras cosas, estará cubierto en una piel de vidrio de muy alta performance que permitirá que las oficinas se iluminen con luz natural ayudada por sensores que controlarán la luz artificial; reciclará las aguas grises para reutilizarlas en los inodoros y en los mingitorios; controlará y almacenará las aguas de lluvia para que no corran fuera de la propiedad y las reusará para regar su predio. Su eficiente sistema termomecánico permitirá recuperar y almacenar el calor extraído de zonas refrigeradas para ser utilizado en otras zonas que lo requieran, con el consiguiente ahorro de energía.

Luego de la presentación de la Transbay Transit Tower en San Francisco, ¿podría afirmarse que se trata de una de las obras más paradigmáticas del estudio hasta el momento, incluso al nivel de las Torres Petronas?

¿Me preguntan ustedes si el conjunto de estación intermodal y torre Transbay, en San Francisco, es una obra paradigmática de mi estudio, incluso al nivel de las Torres Petronas? ¡Bueno, ojalá que sí! Pero estas cosas toman forma después de que las obras son construidas y publicitadas. Para mí todos mis edificios son paradigmáticos.

¿Qué reflexión puede destacar acerca de la performance actual de su estudio?

Nuestro estudio está en un buen momento, creciendo, pero muy cuidadosamente y con gran variedad de trabajos en diferentes partes del mundo. El mercado de Estados Unidos ha revivido y estamos comenzando varios proyectos aquí: teatros, laboratorios, hospitales, y torres de vivienda y oficinas. Donde más trabajo tenemos en este momento, es en China. He reestructurado el estudio para dar más autoridad y visibilidad a mis socios, todos mucho más jóvenes que yo, e incluyen dos argentinos, además de mí: Susana La Porta Drago y Axel Zemborain. Tenemos un estudio semiindependiente en New York que dirige mi hijo Rafael, y finalmente grupos especializados en Shanghai y Abu Dhabi.