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Frank Gehry

El arte de deconstruir

El arquitecto ganador del premio Pritzker, autor del edificio del Museo Guggenheim de Bilbao y de la Casa Danzante en Praga, presenta su primer proyecto en Latinoamérica: un Biomuseo en Panamá.

Oriundo de la ciudad de Toronto y asentado hace años en los Estados Unidos, Frank Gehry es uno de los arquitectos que goza de los más grandes reconocimientos a nivel internacional. Particularmente, esto se debe a las innovaciones que ha sumado al campo de la arquitectura y a las peculiarísimas formas que adoptan sus diseños de incomparable estilo, caracterizados comúnmente por la adopción de materiales inacabados, el uso de formas geométricas simples y un juego inteligente de volúmenes diversos en estructuras y fachadas.

Su formación se fue consolidando en la Universidad del sur de California, en la escuela de diseño de la Universidad de Harvard y en París, donde trabajó en el prestigioso estudio de André Rémonder pudiendo estudiar, en esa etapa de su vida, de cerca las grandes obras de Le Corbusier, como así también el románico francés in situ. De esa experiencia acumulada, pudo desarrollar un estilo propio al que dio rienda suelta una vez conformado su estudio en la ciudad de Los Ángeles.

Los proyectos más representativos

Sin duda alguna, cuando hablamos de este genial creador —y hablamos de creador, ya que concibe la culminación de cada edificio como si de una obra artística se tratase—, lo primero que nos viene a la mente es el edificio del Museo Guggenheim en la ciudad de Bilbao. Ya han pasado 20 años de la inauguración de esta obra y, sin embargo, hoy en día nos resulta extremadamente contemporánea. Principalmente, por la influencia que ha generado en el mercado de los emprendimientos en estos últimos tiempos.

Visto desde el río, el edificio simula tener la forma de un barco homenajeando así la cultura portuaria de la ciudad. Visto desde el aire su estructura se asemeja a la de una flor. Asimismo, sus brillantes placas de titanio nos recuerdan las formas orgánicas de las escamas de un pez, siendo esta una constante en las obras de Gehry.

Su estructura madre sigue también un derrotero orgánico. No existe una sola forma plana dentro de este edificio. Todo en él se encuentra signado por formas imposibles que fueron diseñadas en su momento por un software especial para probar la mantención estructural de esta creación.

Esta obra paradigmática de Gehry se inscribe dentro del llamado movimiento deconstructivista que se caracteriza por la fragmentación, el diseño no lineal y el empleo de formas no rectilíneas con las cuales se buscan distorsionar los procesos elementales de la arquitectura tradicional. Otro ejemplo que cuenta con estos elementos es la famosa Casa Danzante de Praga, un emprendimiento que Gehry inauguró también en el año 1997. A pesar de pertenecer a la corriente deconstructivista, el edificio se integra armónicamente con el entorno urbano. Al presentar su exterior similitudes con una pareja de bailarines, la obra ha adoptado el apodo de Ginger y Fred, en alusión al clásico de Federico Fellini.

Un Puente de vida en Latinoamérica

Hablamos del Biomuseo de Panamá. Se trata de un espacio de conocimiento multimedial de última generación a través del cual se pone en valor todo lo concerniente a la fauna marina y terrestre del Istmo de Panamá.

Puente de vida es el título de este proyecto de cuatro mil metros cuadrados. Cuenta con ocho galerías interactivas diseñadas por Bruce Mau, espacios para exposiciones temporarias y un parque botánico diseñado por la paisajista Edwina von Gal. En cuanto a los exteriores, su estructura se conforma por grandes columnas de concreto que se ramifican para sostener paneles curvos multicolores y diversas formas geométricas que retan lo imposible.

Dos impresionantes acuarios con especies provenientes del Caribe y del Pacífico son el foco de atención en el interior del edificio. Finalmente, se incluye un espacio único de tres pisos llamado Panamarama que contiene catorce pantallas para generar una experiencia sensorial total en el espectador, y recrear con todos sus detalles el corazón de la selva panameña.

Arte, ciencia, cultura y desarrollo son factores que encuentran un punto en común en este proyecto. Deconstruir significa también reinterpretar nuestros valores evitando caer en preconceptos que nos indiquen cómo se debe construir o cómo de debe crear. Ese es el mensaje que nos deja la labor de Gehry, un arquitecto que supo deconstruirse para poder reinventarse.