Interiorismo  |  Parte del todo

Baños

Superficies de placer

Ya no se limitan a la higiene. Los baños constituyen espacios de bienestar y relax plenos de confort, y en armonía estética con el hogar que los contiene. 

La actividad del día y el inicio del descanso tienen un tempo marcado por esa área de la casa a la cual llamamos baño. He ahí su relevancia en el mundo de hoy, donde los baños son capaces de acaparar ambientes enteros evidenciando el hecho de que dentro suyo se debate mucho más que las necesidades fisiológicas. En sus versiones actuales, también son santuarios de relajación y culto por la belleza, principalmente.

Las claves de diseño y de arquitectura del baño actual deberán buscarse en sus usinas más prestigiosas, que por consagradas no están exentas de ambición. Entonces, vale tener en cuenta que cada dos años, en el marco del Salone Mobile de Milán, se realiza el principal encuentro de las más encumbradas marcas de baño a nivel internacional. Así, en abril pasado, en el Salone del Bagno, se alumbraron las tendencias que se venían insinuando, a la vez que se comenzó a tejer el rumbo “de lo que viene”. Un mapa donde interactúan parámetros arquitectónicos, de diseño, de materiales y de texturas, pero también de tecnología y confort.

Pasen y vean

Hoy hay mucho más que el Salone. Y en esa sumatoria, deben considerarse las interpretaciones de cada cultura y geografía, donde tanto desarrolladores de Real Estate como los más importantes proveedores de la industria local de baños comienzan a adecuar sus propuestas para el público local más exigente.

Las condiciones están dadas para trazar algunas pautas del presente. Permanencia y vigencia son valores asegurados en un escenario tan dinámico como el del diseño de baño. Se pueden reconfirmar varios materiales como los metales (desde acero inoxidable de modernidad implacable, hasta los bronces y acabados oro de elegancia asegurada) en accesorios y griferías. En cuanto a estas últimas, cabe bien prestarle cada más atención a las canillas empotradas en pared, las cuales otorgan espacio (¡minimalismo!) a las mesadas cuadradas en madera, hormigón armado o cemento alisado, en donde reposan bachas que comienzan a verse no tan profundas y en formas ovales, circulares u orgánicas. Debajo de todo esto, han desaparecido definitivamente los pies de mesada para dejar lugar a la mera pared o, en todo caso, a algún mueble de líneas limpias, donde ubicar aquellos objetos de siempre como toallas y cremas.

Se hizo la luz

En iluminación las variantes se asoman a los espejos o detrás de estos para brindar una luz personalísima. Se manifiesta con vigor la tecnología Led, ofreciendo inmediatez de encendido y baja emisión de calor. También los muebles habrán de presentar estas luces integradas para reemplazar a los otrora indispensables apliques superiores. Este tipo de luz Led, a su vez, permite focalizar situaciones como el afeitado, o atenuarse ante un baño de inmersión y relax, o manifestarse cambiante ante una ducha en la que van variando la intensidad y la temperatura del agua. Y como también está de moda la irreverencia, vale, por qué no, una luz colgante en un rincón, en conjugación directa con estantes o modulares aéreos de líneas rectas.

Materiales y colores

Porcelanatos de gran porte y juntas en mínima expresión hablan de esa generación de amplitud tan en boga. En el mismo sentido, siguen presentes los cementos alisados o microcementos, cuyas texturas piden diálogo con las maderas más nobles en tonos mate (nunca brillantes). Pero hay que tener en cuenta que esa nobleza de la madera no es exclusiva y bien puede reemplazarse por mármol, que se manifiesta cada vez menos solemne en su utilización y presentaciones. Madera y mármol, es bueno recordarlo, materias que sutilmente emulan los porcelanatos más destacados.

En cuanto a la cuestión cromática, a grandes rasgos puede decirse que la pulcritud del blanco se mantiene, al igual que ese gris (con sus infinitas variantes) que pisa fuerte desde hace ya varias temporadas. Se impone sí la combinación con tonos neutros y hasta pasteles (amarillo, rosado, azul), los cuales generan la necesaria calma; mientras que las estridencias han de mostrarse divertidas en detalles como tapas de inodoro, moquetas, cortinas de baño o ganchos de toallas.

Sensores que se hacen notar

La revolución tecnológica respecto de los sanitarios y grifería ya no es tal, sino que consolida un modus vivendi con la posibilidad de personalizar las funciones del baño: desde duchas con temperatura programable hasta canillas electrónicas con sensores de movimiento o tacto; con temperatura regulable para evitar el clásico derroche que supone “probar el agua en la piel”. El control no termina en la temperatura, ya que estos gadgets facultan también el dominio de la intensidad y el caudal de agua, así como la música y hasta el desempañado de espejos. Todo esto supone una optimización energética que es sinónimo de ahorro de agua y sustentabilidad, cuestiones que hasta no hace mucho se limitaban a las dos posiciones de los depósitos de agua del inodoro, o a los sistemas con descarga interrumpida. Pero attenti, que maniobrar este uso inteligente del agua es también una cuestión estética como lo confirman las pantallas digitales de diseño hipermoderno.

La reutilización del agua es un fenómeno creciente a nivel mundial. En la tecnología de baños, esto significa el aprovechamiento de las aguas de los lavabos, duchas y bañeras para usos no potables, como riego o lavado. Muchos edificios están automatizando este uso en sus sistemas hidrantes.

Bañeras/Duchas

Las primeras siguen siendo un valor agregado, y hasta justifican hacer del baño un ambiente ubicándose para ello como sofisticadas islas con jacuzzi, donde podrán adquirir múltiples formas (desde redondas hasta asimétricas o rectangulares). Por su parte, las duchas se están destacando en su versión italiana (entre paneles de cristal y sobre bases de fibra de vidrio, acrílico o deck) y se muestran cada vez más modernas y confortables al generar esa sensación de amplitud indispensable en espacios reducidos.