Interiorismo  | 

Cocinas

Al calor de las tendencias

Buscamos dar con las claves que hoy se esconden detrás de cada área del hogar. Este es el turno de la cocina, un espacio ameno donde preparamos nada más y nada menos que lo que nos da energía para vivir.

Quien recorra una casa o un departamento construido en la primera mitad del siglo XX (y anterior también) lo comprobará a menudo: el espacio de la cocina parece “querer” quedar escondido e invisibilizado, ya sea esto por disposición (en el lugar más alejado y desconectado), o por superficie (detentan escasos metros cuadrados en comparación con otros ambientes). Como si el comer hubiera estado relegado a una labor rutinaria de alguien que también estaba relegada: la mujer, sea esposa, empleada o cocinera.

Los tiempos cambian y, en las dos últimas décadas, puede decirse que se ha hecho justicia: la cocina abarca ahora más lugar y cuenta reconocimiento espacial dentro de la estructura de una casa, con independencia de género. Se la quiere gozar, mostrar, detentar porque se ha convertido en un sitio especial, donde se produce una alquimia de sensaciones que tiene que ver con un extendido y renovado placer por la gastronomía en tanto disfrute del paladar, pero también como construcción de encuentros y vivencias a partir de ella.

Abanico de estéticas y sentidos

Esta dinámica de costumbres respecto de la cocina como espacio ha sido acompañada por cambios en disposición, diseño y estética afianzando, a su vez, la idea de singularidad (toque personal) que cada uno, en comunión con los suyos, impone en los usos del espacio. Desde estos parámetros, se proponen en estas páginas algunos ejes desde los cuales abordar hoy el diseño o renovación de ese sector tan importante del día a día que es la cocina. 

Primero habrá que aclarar que si bien resulta imposible mensurar todos los tipos de cocina –podría decirse que hay tantas clases de cocina como cocinas–, un recorte posible en el contexto actual permite agruparlas según sus características generales. Así daremos con las rústicas, que son consecuencia de la búsqueda de un estilo de vida simple, como puede pasar en un country, donde el amor por la naturaleza se constata en la necesidad de cocinas con plantas y hasta con pequeñas huertas orgánicas. Elementos naturales como la madera y la piedra se imponen en este diseño sin faltar elementos como el mimbre ni esos amplios ventanales que nunca pasan de moda.

La practicidad es la clave de las cocinas modernas, en las que se imponen espacios organizados y despojados (menos es más), donde las líneas rectas se transforman en grandes aliadas. La combinación de materiales (madera o granito en mesada, ensamblados con metales o acrílico; vale todo) es una estrategia segura a la hora de establecer el dinamismo y la frescura necesarios de este tipo de estrategia estética. En cuanto a la paleta cromática, no hay restricciones, y los colores estridentes pueden aparecer en espacios grandes o combinarse en los detalles.

La revalorización del pasado es otra estrategia decorativa actual y puede definirse en el estilo vintage, a partir de muebles o electrodomésticos de época o surgidos desde la emulación industrial y artesanal actual de estéticas pretéritas. El vintage supone, asimismo, líneas geométricas como las de porcelanatos símil calcáreos tan en boga por estos días, o las líneas curvas y los colores pasteles de heladeras, mesadas y grifería de diseño.

Nos referimos a espacio y esta es la principal característica de las cocinas abiertas o americanas, las cuales aúnan cocina y comedor para un mejor aprovechamiento del ambiente. Si bien no es exclusiva de estas cocinas, aquí se consagra la barra, que con sus diversas formas: península, isla, etc. otorga siempre una sensación amena. Integren o no el comedor, las cocinas de grandes dimensiones abren las variantes decorativas, con la necesidad de armonizar colores incluyendo la posibilidad de sumar esas tonalidades frías y oscuras a las que no muchos se animan. La amplitud resulta ideal para los amantes de la gastronomía que pueden aprovechar las dimensiones y darse el gusto de instalar modernos hornos y cocinas industriales con los más sofisticados diseños. Y, por el contrario, si es escaso el espacio, conviene aprovechar los últimos adelantos en mobiliario (mesas y mesadas plegables, por ejemplo) y los nuevos electrodomésticos de última generación que hacen la vida más fácil.   

No son pocos los que se inclinan por el estilo nórdico o escandinavo. Se trata de cocinas que aprovechan al máximo la luz, por lo que contemplan aberturas grandes al tono de maderas claras y mucho blanco (si es esmaltado, mejor). En paredes y mobiliario, tonalidades neutras (toda la escala de grises, por caso) evitan en estas cocinas cualquier atisbo de saturación. En tanto, la otrora denostada campana de extractor de acero inoxidable puede convertirse, a partir de innovadores diseños, en una excusa ideal para combinar colores y texturas.

Conceptos

Más allá de los tipos de cocina, no está mal desandar conceptos importantes que las atraviesan y que pueden armonizar con todos los diseños y estéticas. Surge así la necesidad actual de conectividad, o que las cocinas sean amigables con toda la casa. Esta integración física toma la idea de on space que tanto éxito ha tenido en el mundo de las oficinas. Se trata de una alta accesibilidad física acompañada por ambientación dinámica y tecnológica: bares y heladeras trasladables –cocinas secas– y aplicaciones digitales que promueven una cocina extendida por toda la casa. Tecnología que también puede subirse a la mesada al incorporar superficies antibacteriales y tratamientos autolimpiantes. Este embate de innovaciones no significa dejar de lado a la naturaleza, sino que hoy convive perfectamente el concepto de ecosustentable a partir de, por ejemplo, jardines verticales donde el verde y la madera realzan una combinación eterna; o de artefactos que optimizan el consumo energético, mientras se consagra una fisonomía ecléctica de lo sustentable en combinación con materiales industriales como el cemento y metales como acero y aluminio.

Otra tendencia supone abandonar las puertas de los muebles de cocina para dar lugar a los más sofisticados estantes a la vista, como ya pasaba en el living y en los dormitorios. Un mundo abierto sin nada que esconder. “Relajate, hacé y disfrutá”, parecen decirnos las cocinas en la foto 2018.