Interiorismo  |  Milano

Salone del Mobile 2018

Revalidando títulos

La principal cita internacional del mueble, Salone del Mobile. Milano, volvió a brillar mostrando consolidaciones y tendencias. Sin embargo, no descansa en sus lauros, sino que renueva su propuesta desde la propia reinvención. 

La edición 57 de este encuentro ineludible para dar con lo consagrado e ir asimilando las tendencias en el diseño y en la fabricación de muebles y objetos decorativos se realizó entre el 17 y el 22 de abril en la ciudad de Rho. Durante esos días, dicha ciudad milanesa volvió a convertirse en la capital del diseño. Fueron 205000 m2 de superficie de exposición neta, donde 2000 expositores (78% de ellos italianos, y el 22% de empresas de todo el mundo) dieron cuenta de lo último en interiorismo, en clave de calidad, innovación y creatividad. Un magnetismo certero para los más exigentes jugadores del Real Estate a nivel mundial, quienes año a año dicen presente en este encuentro como engranaje sustancial de una aceitada red de la industria en la que se da una virtuosa convergencia entre empresarios, diseñadores y arquitectos, en pos de la excelencia.

Si la exigencia es grande, en el cada vez más dinámico mundo de hoy también se impone no dormir en los laureles. Lo saben los organizadores del Salón, quienes en esta edición presentaron un manifiesto sobre una nueva manera de encarar la cita ecuménica. La iniciativa supuso apuntar “hacia la innovación y la calidad sostenible, lo que significa la capacidad de construir un sistema y hacer cultura, por la voluntad de compartir información y valorar a las nuevas generaciones”. De allí que el encuentro conformara un verdadero laboratorio de experimentación e investigación, un lugar de reunión y vidriera de nuevos negocios.

La cocina del Salón

El megaevento diversificó su atractivo en diversas subáreas. Entre ellas se destacó EuroCucina. Fueron casi 22000 m2 donde la cocina contemporánea dejó de tener secretos para, en cambio, inspirar ideas sobre la organización y la evolución de sus usos. La intención, lograda, fue dar con la cocina como espacio de socialización, para manifestarse como un espacio más abierto y fluido. A decir de los organizadores: “Al abrir (la cocina) sus puertas hacia la zona de estar, se exigen soluciones eficientes e inteligentes. (…). Los muebles modulares hacen que las zonas destinadas al trabajo se vuelvan invisibles. Las islas son cada vez más multifuncionales para dar cabida a las prestaciones de los chef de la casa”.

En cuanto a tendencias, se confirmó que si lo que impera es la cocina amigable, los materiales, las texturas y los colores cobran armonía para crear un espacio sereno y relajado, donde todo vive en un equilibrio perfecto. Por tanto se consolidó el regreso de las piedras naturales y los revestimientos que las imitan. En este mismo sentido, cobraron vigor nuevas configuraciones de la madera y el metal. Y si de colores se trata, la intensidad estuvo presente de la mano del  morado y del verde.

Cabe destacar que el broche de oro de este espacio fue el FTK (Technology For the Kitchen), un certamen extraordinario que pasa revista a la tecnología de hoy y de mañana, en el rubro de los electrodomésticos.

En tiempos en que la juventud marca el rumbo, es bueno saber que el Salón reconoció a los que empujan con más ímpetu. Lo hizo mediante la tercera edición del Salone del Mobile.Milano Award, que premió a los más nóveles e innovadores diseñadores según parámetros de coherencia, ideas disruptivas e innovación tecnológica.

Nuevo concepto en baños

El otro espacio-apéndice de gran relevancia fue el Salón Internacional del Baño, donde las novedades reflejaron la evolución incesante de un área que hoy conocemos como baño y que dejó de ser meramente funcional y racional para convertirse en un verdadero ambiente de bienestar y de relax. Lo emocional es fundamental en un replanteo en el que tienen cabida la tecnología (el baño tiende a ser cada vez más digital) y la sustentabilidad. En relación con esto último, se pudieron apreciar desarrollos tendientes al ahorro de agua, la eficiencia energética, el uso de materiales reciclables y los acabados antibacterianos. Y en cuanto a tecnología, quedó en evidencia que ya no alcanza con las canillas inteligentes, por lo que pudieron verse novedades en domótica y en dispositivos digitales capaces de integrar y transformar el ambiente, por ejemplo, modificando la temperatura, la música, las luces de colores o la altura de los artefactos sanitarios. Se notó así, para el espacio baño, una evolución hacia el concepto de spa, donde el diseño, los materiales, los colores y las tecnologías se manifestaron como aliados del verdadero relax.

Salones dentro del gran Salón

Además de EuroCucina (111 expositores, 23% de ellos extranjeros, en más de 21800 m2, incluyendo la FTK Technology For the Kitchen) y del Salón Internacional del Baño (228 expositores, 12% de extranjeros en 20600 m2), el Salón de Milán contó con otros dos grandes espacios: el Salón Internacional del Artículo Complementario para la Decoración, dividido en tres tipologías estilísticas: Clásico, la tradición en el futuro, Diseño y xLux; y el Salone Satellite, con las propuestas de 650 diseñadores y flamantes egresados de las facultades de diseño industrial (2800 m2).