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Smart City

Las ciudades se piensan a sí mismas

La combinación de concentración demográfica urbana con el uso extendido de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) imponen gestiones de gobiernos municipales inteligentes. 

“Una ciudad inteligente es aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo incorporando Tecnologías de la Información y Comunicación en la gestión urbana, y utiliza esos elementos como herramientas para una gestión eficiente”. Así definió a esta ambiciosa tendencia mundial un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo, principal entidad financiera en planes de emprendimientos para América Latina y el Caribe.

No se trata de una utopía: Río de Janeiro viene implementando de manera integral este tipo de gobernanza desde hace años, y en C.A.B.A. desde 2011 se promueve la modernización de la policía local y su integración con los sistemas de emergencias bajo estos parámetros. Estos casos dan cuenta de la necesidad de los gobiernos municipales de aprovechar las ventajas de la constatada concentración demográfica urbana, fenómeno que se da en tándem con el masivo acceso a las TIC, smartphones mediante.

Desarrollo sustentable, calidad de vida y competitividad son cuestiones que se debaten en este proceso. Aquí la gestión inteligente de la política municipal refleja una toma de conciencia (y decisiones) que comienza con el ciudadano de a pie, pero donde tiene vital importancia la responsabilidad de políticos, gestores, consultores, empresarios y planificadores.

Arquitectura de la materia gris

Para entender mejor este concepto de gestión urbana, conviene hacer foco en los cuatro pilares en los que –según establece el informe mencionado al comienzo– se basa su funcionamiento:

1. Infraestructura física de conectividad:

No son otra cosa que las redes de banda ancha (fijas y móviles, wireless, o en cables aéreos o subterráneos) para recibir y enviar datos. Cabe destacar en este punto que se estima que las excavaciones para la implementación o reinstalación de redes de cable pueden representar el 80% de costo de instalación. En tanto, sea para expansión de estas redes o en la construcción de nuevos edificios públicos, todo proyecto debe incluir instalación de los cables de alta velocidad, puntos de energía y adaptación digital para soportar sensores y puntos de acceso inalámbrico. 

2. Sensores (cámaras, monitores, drones, GPS, sensores propiamente dichos) y dispositivos conectados (smartphones, CPU, telefonía IP):

Los primeros captan la información del medioambiente para conformar la información de las entidades públicas municipales; mientras que los segundos concentran la participación/información/opinión de los vecinos en tanto partícipes de la gestión inteligente.

3. Centros integrados municipales de operación y control:

Estos espacios físicos constituyen el cerebro de la ciudad inteligente. Deben contar con computadoras y aplicaciones de software para trabajar con los datos obtenidos por sensores y dispositivos. Su funcionamiento contempla la labor de representantes de varios organismos públicos y la de los proveedores de servicios centrada en un enfoque colaborativo e integrado de los temas de incumbencia.

4. Interfaces de comunicación (servicios, sitios web y aplicaciones móviles):

Permiten enviar y recibir información de la población y de las empresas. Están asociadas a las plataformas de datos abiertos del gobierno municipal.

Medidas concretas

La articulación de estos pilares tiene como consecuencia emprendimientos de innovación que se activan mediante políticas municipales que pueden contemplar la asistencia del sector privado mediante la creación y desarrollo de empresas emergentes. También desde la interacción con las grandes empresas de las TIC.

Los beneficios en el día a día se hacen realidad desde distintas necesidades de la vida urbana. Entre otras: tránsito, seguridad, atención al público, situaciones de emergencia y alerta de desastres naturales.

En el caso de la gestión de tránsito, se supone una red de sensores combinados con cámaras instaladas en cruces y calles de gran movimiento, a lo que se suma una red de semáforos controlados remotamente y con sistemas digitales de señalización. A partir de esta información, se abre un abanico de estrategias: controlar el tráfico cambiando el tiempo de cierre y apertura de los semáforos de acuerdo con la cantidad de autos en la calle; implementar un sistema de señalización digital dinámica en calles; dar prioridades de paso estratégicas o redirigir el tránsito ante situaciones de emergencia.

Otro buen ejemplo es la posibilidad de establecer una gestión de energía en pos de un consumo más racional y económico. Para ello, la utilización de sensores instalados en la red eléctrica doméstica asociados a sistemas digitales inteligentes que le permiten al ciudadano hacer el seguimiento de sus consumos. Y lo mismo, respecto al agua ponderando niveles, presión y calidad.

Hay muchos más ejemplos, pero lo seguro es que sea cual fuere el aspecto de mejora urbana, el concepto de ciudad inteligente permite la toma de decisiones por parte de gabinetes de distintas áreas con una visión unificada a partir de la comparación y el análisis (Analytics) de una gran cantidad de datos (Big Data), en tiempo real, pero también se accede a la toma de acciones preventivas.

Las ciudades se piensan a sí mismas como nunca antes; la inteligencia al poder, pues.

Germen porteño

Para enfrentar el alto índice de criminalidad, en 2011, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió modernizar a la policía y sus protocolos operacionales. Para ello se promovió el intercambio de los sistemas informatizados y de las redes de comunicación de voz y datos; se implantaron cámaras y sensores de seguridad; se incorporaron vehículos conectados; y se capacitó al personal de la policía en el funcionamiento de los nuevos dispositivos de seguridad. Además de garantizar una mejor respuesta de la policía contra el crimen, actualizando los modos de actuación e incorporando nuevas tecnologías que permitieron una distribución más eficaz de las fuerzas de seguridad, dicho sistema fue integrado a los servicios y centros de emergencia 911. Ello contribuyó a mejorar los resultados y a cambiar la percepción de seguridad de sus ciudadanos.

Inteligencia integrada

La gestión inteligente necesita, por un lado, de aplicaciones móviles de recolección de datos; y por otro, de la gestión participativa por parte de los ciudadanos. Estas plataformas abiertas y disponibles para toda la población aseguran que los vecinos hagan saber y valer opiniones y evaluaciones.